¿Y los toperoles?


PUNTOS DE VENTA "SÍ SE PUDO"


Transcurría el año 2001, jugaba en el club Alianza Lima, equipo del pueblo, que ese año celebraba su centenario. Había jugadores muy queridos en el club, uno de ellos era el capitán y caudillo Pepe Soto. Pepe era el más respetado del plantel, además jugador de selección y con mucha llegada entre los compañeros.

Como era costumbre en épocas pasadas, los jugadores más jóvenes “picábamos” a los más grandes con zapatos de fútbol y uno que otro polito, algo a lo que ellos accedían sin problemas, así que gracias a Pepe tuve rápido mis chimpunes Adidas Copa Mundial de “toperoles”, que eran cocos especiales para terrenos mojados, estaban casi nuevos, ¡eran hermosos!

Al poco tiempo tuvimos un partido de visita en Cerro de Pasco, ciudad que está a 4380 msnm, una ciudad súper complicada. Recuerdo que llegamos al aeropuerto y el vuelo demoró por mal tiempo, estuvimos esperando mucho rato y con el tiempo justo logramos embarcar. Llegamos a la ciudad de Jauja y nos faltaba hora y media de camino; todos estábamos desesperados porque ya casi era la hora del partido. El rival, como pocas veces, nos esperó sin reclamar el W.O. En el bus nos cambiábamos como podíamos; volaban medias, canilleras, vendas y todos comiendo harto caramelo de limón para el mareo decían, (¡hasta ahora lo como, pero igual me mareo!). No calentamos nada.

Entramos al campo y para colmo comienza la lluvia torrencial; granizo, un frío tan bravo, que casi no hablábamos porque teníamos adormecida la cara, los guantes mojados daban más frío. Empieza el partido, la bola de acá para allá, nosotros tratando recién de calentar y viene un pelotazo, pelota que en la altura viene a 100km/h y pesa unos 2 kilos, salgo al cruce y ¡juaa! hombre al suelo… ¡me resbalé!. El delantero se escapó solo y ¡gol!. Todos me miraban y yo no quería levantarme del piso. Termina el partido y para mala suerte me toca al lado de Pepe, me mira los pies y me dice: ¿y los toperoles?. Yo, con mi cara de autogol le dije,– Están en la bolsa–. Ya se imaginarán todo lo que me dijo, desde ese día hasta entrené con los “toperoles”.

Ahí aprendí que la experiencia no se compra en la tienda y que la gente grande sabe.

 

Francisco “Manzanón” Hernandez, ex jugador de Alianza Lima