Una mentira blanca para Chipre


PUNTOS DE VENTA "SÍ SE PUDO"


El 2008 fue un gran año para mí; estaba recién casado, había hecho una buena Copa Libertadores y me sentía maduro personal y futbolísticamente como para afrontar nuevos retos. Así que la propuesta de mi representante Raúl Gonzales llegó en un buen momento.

Ésta era concreta y por demás atractiva; tres años de contrato en una liga europea, Chipre para ser exactos. Mi contrato con Cienciano finalizaba a mediados de ese año y no habría ningún problema con la transferencia. Estaba cerca de cumplir veintisiete años y según mi representante, era la edad límite para emigrar a Europa; no tenía mucho margen de tiempo y debía decidir pronto.

Pero al margen del gran contrato o la posibilidad de emigrar nuevamente, hubo un detalle que acabó por convencerme; Raúl me dijo que ese equipo jugaría la fase previa de la Champions League. Ese sólo detalle acabó por convencerme. Acepté la propuesta y a mediados de año estaba en el avión rumbo a Chipre.

Viajé solo, mi esposa debía esperar la invitación del club para poder tramitar su visa y mientras tanto yo iba a instalarme en mi nuevo club, conocer las costumbres y la ciudad.

Fueron doce horas de vuelo hasta el aeropuerto Schiphol de Ámsterdam, Holanda; esperé dos horas para tomar la conexión que me llevó en cuatro horas más a mi destino final, el aeropuerto internacional de Larnaca, Chipre.

Fue un viaje agotador pero lleno de expectativa. Junto a mi esposa habíamos buscado información de las costumbres e idioma; habíamos inclusive visto la ciudad por internet y sería un lindo reto para ambos. El griego era el idioma oficial, pero también hablaban inglés dada la cantidad de turistas que llegaban a la isla.

Porque Chipre es un isla, no tan pequeña como se imaginan, es mucho mas grande que muchos países europeos, tiene cinco ciudades de gran extensión y se encuentra en el medio del mar mediterráneo. Es un lugar paradisiaco, ubicado entre Europa y África, con temperaturas alrededor de los cuarenta grados casi todo el año y su economía es sustentada básicamente por el sector turismo. En pocas palabras, es un paraíso lleno de Hoteles cinco estrellas, turistas de todo el mundo y es normal ver los autos mas caros dando vueltas por sus playas de aguas azules cristalinas.

Al llegar a Larnaca no solo me esperaba Costas, el representante local y socio de Raúl, también una comitiva de hinchas de mi nuevo equipo, el AEL de Limassol. Fue algo bonito pero raro, al salir al área del estacionamiento vi como una turba de hinchas con sus camisetas amarillas y banderas del equipo se me abalanzaban y levantaban en hombros como una estrella. La verdad fue muy divertido verme sudar mas por la vergüenza antes que por el calor.

Salimos en la camioneta Porsche del representante rumbo a Limassol y tuvimos que hacer maravillas para entendernos; el hablaba inglés con acento griego y yo con las justas algunas palabras en inglés. Mientras íbamos en la carretera y yo veía maravillado la belleza de los paisajes y el lujo de los autos, ambos intentábamos comunicarnos. Además de decir palabras o frases cortas, lo completábamos con gestos y movimientos de manos intentando dejarnos entender. Fue una situación por demás graciosa pero nos sirvió para pasar el rato.

Llegamos a Limassol una hora después y me alojó en el Amathus, un hotel de lujo frente al mar como casi todos en Chipre y luego partió con la promesa de pasar al día siguiente para presentarme con el equipo.

Al día siguiente vendría la primera sorpresa: El equipo estaba en Grecia haciendo la pre- temporada y me dijeron que debía esperarlos en el hotel nueve días hasta que vuelvan. Así que los tuve que pasar corriendo en el gimnasio, tomando Frappé (bebida típica de café y leche con hielo) y mirando a las turistas en topless que llenaban la playa del hotel. (esa sorpresa si me gustó)

Otro día firmé el contrato y me pagaron el adelanto tal cual lo acordado; me costó todo un día enviar el dinero a Perú. Al mismo tiempo y con mi limitado inglés, intentaba averiguar porque no entrenaba si el inicio de la Champions estaba cercano.

Esa fue la segunda sorpresa: Me enteré recién a la semana que ese equipo no jugaría la Champions y lo que es peor, el torneo anterior había salvado el descenso en las últimas fechas. ¡No lo podía creer!. Molesto le envíe un correo a Raúl preguntándole lo que había ocurrido y su respuesta fue clara y contundente:

“Lo siento mucho Julio, pero era la última oportunidad que tenías de irte a Europa y no podías dejarla pasar”

No le faltaba razón, Raúl y yo habíamos consolidado una amistad de muchos años; yo había sido su primer “representado” y él estaba molesto de las tantas veces que yo rechacé la posibilidad de salir del país. En realidad habían sido varias y para cada una yo siempre tuve excusas: O estaba emprendiendo un negocio con mi novia, o salía de una lesión y me faltaba ritmo, o me iba a casar. Igual me dijo que podía pedirles disculpas y romper el contrato, pero debía devolver el dinero adelantado. Eso era algo imposible porque ya lo había invertido en un negocio y peor aún, me había endeudado más teniendo como respaldo aquel contrato de tres años.

Así que no me quedó otra opción que guardar mi molestia y aceptar que pasaría los próximos tres años tomando Frappé e intentando aprender el griego.

Ésta es solo la primera parte de esta historia, les seguiré contando en mis próximos post; hablo en plural porque es una larga y emocionante historia.

¡KALINITKA! (¡Buenas noches!)