¡Un Perú de altura!


PUNTOS DE VENTA "SÍ SE PUDO"



Hablar de la Selección es hablar con emoción, sabiendo mucho o sabiendo poco todos queremos robarnos un poquito del protagonismo que esos lecheros tienen al vestir la blanquirroja.

Pero hay que ser justos, porque cómodos desde nuestras tribunas actuamos como fríos jueces esperando el resultado para alabarlos, o con más ganas lapidarlos.

Pero hoy solo nos queda rendirnos, no solo por el gran triunfo que nos mete claramente a la pelea por la clasificación, sino, con mayor razón, por la entrega pero sobre todo jerarquía que demostraron en la durísima altura de Quito.

Como cualquier hombre de fútbol sabe, los primeros minutos eran claves; conscientes de la necesidad ecuatoriana, imaginé que nos atacarían con todo. Me equivoqué. Porque rápidamente Perú mostró sus intenciones y arriesgando el aire que tal vez luego le faltaría, se atrevió a correr e incluso buscar pelotazos largos.

Viendo el partido con mi amigo Oraldo -un charapa bulloso que no para de meterme en problemas-, analizaba la actitud del equipo con preocupación pero también con sorpresa. Porque saber lo que se sufre durante esos primeros minutos, me hizo recordar como con el pecho bloqueado y los labios resecos incapaces de producir saliva, los peruanos agarraron la pelota como diciendo : ¡Ey!, tranquilo que no te tengo miedo.

Y los ecuatorianos parecieron entenderlo, porque incapaces de generarle problemas a nuestra defensa, recién pasados los quince minutos inquietaron en algo nuestra portería.

Pero tanto Carrillo como Oreja Flores por las bandas, se prodigaron en esfuerzo corriendo como locos cubriendo las subidas de los laterales ecuatorianos y dándole con ello una mano gigante a Corzo -impecable- como a Trauco para que los centrales Ramos y el Mudo Rodríguez hagan tranquilos su chamba apretando a los fuertes y rápidos delanteros rivales. Aquí debo resaltar el atinado cambio de posición entre Flores y Carrillo, porque al ser el Oreja superado peligrosamente un par de ocasiones, la velocidad y oficio de Carrillo le quitaron esa arma al peligroso Valencia.

Con Paolo ahogado pero con su sola presencia aguantando la salida ecuatoriana, los chispazos de Cuevita al juntarse con Yotún nos permitieron también llegar con peligro a su arco, para que el tiempo no juegue en nuestra contra y nos permita tranquilos esperar que culmine el primer tiempo.

Y así fue, nos fuimos al descanso con la sensación de un segundo tiempo presto para atacarlos con Farfán y con Advíncula. Pero nada de ello ocurrió, porque con el acertado ingreso de Cartagena para reforzar el medio campo, llegaría a poco de los treinta minutos el Oreja para decirnos con su zurdazo que la clasificación si nos era posible, y mejor aún el Caballito Hurtado que ni bien ingresado por el agotadísimo Carrillo, nos confirmó con una exquisita definición que armas tenemos y también una banca en la que todos son importantes. ¡Golazo peruano! ¡Dos a cero en la temida Quito!

Debo ser sincero y confesarles que la expulsión de Ramos me puso nervioso, porque tras el claro penal convertido por el equipo local, los fantasmas del empate no paraban de asustarme, pero mostrando su sapiencia, y sobre todo capacidad, Gareca mandó a Santamaría para demostrarnos que los entrenadores también ganan los partidos.

Cabe resaltar el ingreso del chico Cartagena, a quien no le pesó el debut ni mucho menos la altura, para ponerse el overol del mediocampo y suplir con autoridad al lesionado Tapia. Mención aparte Cáceda, a quien no le pesaron las críticas, y aunque sin mucha exigencia, nos dio la tranquilidad que un arquero de selección debe inspirar.

No tengo nada más que decir, solo agradecer, porque la emoción que viví ayer hace mucho no la sentía, y revivirla dentro de mi pecho me hizo sentir nuevamente orgulloso de ser peruano, y con más razón de haber vestido esa hermosa camiseta.

¡Arriba Perú, Carajo!