El partido sin fin


PUNTOS DE VENTA "SÍ SE PUDO"

¡Hoy habrá fútbol!. Lo chicos felices corren para armar los arcos; cogen tres ladrillos de la casa en construcción del vecino. –Falta uno para completar–, grita Micky. –Acá hay una piedra grande–, responde Luis.

Los ocho muchachos se reúnen en el centro de la pista. –¿Quién elige?, pregunta Dennis. –Oliver y yo–, contesta Luis. –Somos los mejores– añade y luego se ríe.

–¿Con arqueros?– pregunta Micky.

–¡Mejor arquero-jugador!, responde Julio.

–Ok, elijan entonces–, los apuran los demás.

Todos se paran frente a Oliver y Luis y uno a uno van pasando cuando los llaman.

Arman dos equipos de cuatro jugadores y miden con ocho pasos cada arco. Pedro grita desde el suyo,–¡Sólo goles por abajo!–

–¿Arrastrados o hasta la rodilla?, le pregunta Cay.

–¡Mejor arrastrado!, porque “pelao” es picón y va a joder–, le responde Pedro ante la mirada burlona de “pelao”.

Luis, Julio, Pedro y Dennis son un equipo y Oliver, Micky, Cay y “pelao” son el otro.

–¡Solo por la pista, la vereda es fuera!–, grita Julio y después de eso saca el equipo de Oliver.

Son casi las cinco de la tarde y hay mucho tiempo aún. El partido se vuelve intenso y “pelao” pronto empieza a molestarse… Los goles empiezan a llegar. El equipo de Luis gana tres a cero y “pelao” empieza a gritar a sus compañeros. –¡Dame la pelota y no jodas Micky!–, reclama molesto.

El equipo de Oliver reacciona y hace cuatro goles seguidos; ahora ganan cuatro a tres y “pelao” cambia su cara de molesto, ahora se ríe con todos y hasta les hace bromas.

El tiempo pasa rápido y ya son casi las seis de la tarde. “Pelao” se escapa hacia el arco rival y cuando está por hacer el gol, Julio grita,–¡Carro, carro, para!. Pero “pelao” no hace caso, hace el gol y luego grita mientras vuelve a su campo –Cinco a tres–. Pero el equipo de Julio no acepta y empieza la discusión mientras suben a la vereda y pasa lentamente el carro del vecino.

–¡Te dije que pares oe!, no vale el gol–, grita Julio.

–¡El carro venía lejos oe, no jodas!–, responde “pelao”.

La tarde se calienta con la discusión y Oliver pone “paños fríos” a la pelea, –No vale pero es penal entonces.

El equipo de Luis acepta y mandan a Julio a pararse en la línea del arco.

“Pelao” patea fuerte…pero Julio pone el pie y saca el balón.–¡Nada, nada!–, grita y vuelven a jugar.

Los minutos pasan y Luis escapa pegado a la vereda y sorprende a Cay distraído amarrándose las zapatillas. –¡gooool!–, grita el equipo de Luis. –¡Empate!–, añade Pedro.

La noche empieza a caer y se hace más difícil ver la pelota que llevar a los rivales.

–¡Mete gol gana!–, grita Oliver y todos aceptan. Juegan esos últimos minutos como si fuera la final del mundial. Sobre todo “pelao” y Luis que disputan con dureza el balón cada vez que se enfrentan.

Luis logra escapar de la marca y corre hacia el arco rival; cuando está por rematar y ganar el partido, “pelao” grita, –¡Seeeñoraa, paaara, para! Luis le hace caso y pisa el balón,.. pero todo era una mentira, ninguna señora pasaba por la pista y le da tiempo a Oliver de quitarle el balón.

–¡No jodan, así no se vale!, gritan los chicos del otro equipo. ¡Si quieren mañana la seguimos porque ya no se ve nada!, añade Oliver.

La noche cae y todos se despiden. Algunos cansados, otros “picones”, pero todos sudados y felices de haber jugado un partido más en esas vacaciones de verano que con los años recordarán, cuando tal vez casados y con hijos se junten en ese mismo barrio que los vio crecer.