Desborde uruguayo


PUNTOS DE VENTA "SÍ SE PUDO"


¡Sí, hasta que los peruanos entendimos que jugamos todos!…

…Y eso parecieron entender también los seleccionados, porque desde el pitazo inicial buscaron el arco charrúa, y aunque estos respondían con la jerarquía que sus jugadores le regalan, Perú mostró más, tal vez por aquel orgullo herido de tantas lluvias, barro e inundaciones.

Un ataque, luego otro, Paolo errando un gol, hasta que mostrando su poderío, el uruguayo Sánchez nos clavó como un rayo en la portería, sí, uno igual al que a diario soportamos con este Niño.

Porque nuestra historia es así, debíamos encajar primero el golpe para recién reaccionar, aunque comparado a tantas otras, esta vez sí lo hicimos, y fue el mismo Guerrero, aquel convertido en nuestro emblema, líder y orgullo en el extranjero, quien tras aguantar el temporal de Godín, arremetió con un derechazo para decretar la igualdad.

Muchas batallas hemos perdido, pero esta no era permitida, porque atrás de cada jugador habían miles de peruanos, sobre todo piuranos, que cansados de fenómenos, de ríos y de décadas de derrotas, defendían como el Mudo Rodríguez o Araujo, a baldazo limpio nuestra casa, sí, esa casa por momentos desbordada y debilitada en sus cimientos.

Tan debilitada como Cueva, que no pudo aguantar, porque ni el éter ni la lycra apretando su muslo lograron evitar el desgarro, momento ideal para darse cuenta que no estaba solo, porque si no era él era cualquier otro, porque si no Hurtado era Polo, y sino Yarlequé, o sino Fiestas, o tal vez Chiroque, o tal vez cualquier otro piurano molesto y herido luchando por salvar sus pertenencias del caudal uruguayo.

Y con ese mismo orgullo fue que los vencimos, porque si bien nos defendimos con uñas y dientes, también tenemos argumentos, jugadores de calidad que cuando se deciden a tocar y hacer paredes, pueden doblegar vendavales uruguayos, o argentinos o brasileños, y voltearle el partido a la adversidad, y así como lo hizo Flores, entre piernas como hachas, darle vuelta a un marcador que parecía condenarnos nuevamente al fracaso.

Porque más que una victoria en un campo de fútbol, la de ayer fue una de nuestro carácter, que le demostró al rival convertido en uruguayo, que así se vista de lluvias, de truenos o de ríos caudalosos, nos podremos levantar una y otra vez, y hacerle no solo frente y aguantar sus embates, sino ser derrotados por nuestra fuerza y amor propio.

Pero ya basta de drama, mucho menos de lamento, es momento de disfrutar, y mientras lo hacemos desagüando nuestras casas, nos convenzamos de que sí somos capaces, y que ya no seremos tan indiferentes, porque al próximo rival que quiera arrebatarnos aquello que tanto nos ha costado, lo estaremos vigilando, con este sol piurano que tanto amamos y que pronto volverá a Iluminarnos, y así no lleguemos a mundiales de fútbol ni a convertirnos en una ciudad como en el primer mundo, nuestra tierra es la más sagrada y la cuidaremos hasta el fin de nuestros días.

Ahora si paisanos, envíenme un poco de clarito, que de tanta emoción me dio bastantísima sed.

¡Guá…chí!