Con los uruguayos no vale “picarse”


PUNTOS DE VENTA "SÍ SE PUDO"

Recuerdo que para iniciar la Copa Libertadores del 2008 nuestro debut fue contra el Nacional de Uruguay.

Eran los mejores años de Cienciano y el ambiente de fiesta se prolongaba desde el 2002, cuando se jugó la primera Copa Libertadores en el Cusco.

Teníamos un equipo muy consistente y ya con buena experiencia a nivel internacional, más aún después del titulo de la Sudamericana del 2003.

Los uruguayos siempre hacían mérito a su tradición, eran rudos y peleaban cada balón con mucha intensidad, tanta que rayaban muchas veces en la tosquedad, pero era su estilo, algo que nosotros conocíamos y debíamos contrarrestar.

El partido empezó cerca e las cuatro de la tarde, era un día soleado, fresco y se prestaba para ser un buen espectáculo; obviamente no la tendríamos fácil pues nos costaría mucho ganarlo.

Empezó como todo partido de Copa, con mucha intensidad y bastante fricción; ellos, al saber que la altura nos favorecía, intentaban el contacto físico como arma para amedrentar nuestros ataques. Tanto así que al enano Chiroque casi le parten la canilla apenas a los dos minutos de juego.

Conmigo no fue diferente, en la primera pelota que me llegaba vi como una carretilla se llevaba el balón; el árbitro cobro jugada peligrosa, créanme que sí lo fue, así que estábamos advertidos.

El partido se tornaba a nuestro favor cada vez que Chiroque y Sawa encaraban a sus defensas; ellos por su lado respondían generando esporádico peligro en algunas ocasiones, pero el tiempo avanzó sin que ninguno pudiera marcar diferencia hasta que el primer tiempo se acabó.

Así nos fuimos al descanso, con la confianza de aprovechar el desgaste sufrido por ellos para hacer goles en el segundo tiempo.

Recuerdo que empezando este nada más, en una jugada disputada, me pisaron en la espalda; parece mentira pero así lo fue, me barrí a rechazar un balón y al caer al piso el defensa no dudó en plancharme con sus toperoles talla 45; no crean que exagero, porque al acabar el juego nuestro doctor notó toda la planta grabada y la midió.

El árbitro lo expulsó y todos ellos se me vinieron encima. Recuerdo al defensa central Vitorino insultarme queriendo agarrarme del cuello, pero evité el conflicto, me paré y alejé de allí para que se calmen las aguas.

Aunque ahí no quedó la cosa, desde ese momento, Vitorino salía buscándome en todas las jugadas y me llenaba de insultos mentándome la madre; yo reía y no le asuntaba, además que cada vez que me decía negro de m.., me hacía recordar como así también me decía mi madre, solo que de un modo más cariñoso.

Pero tanto va el cántaro al agua, que después de la enésima amenaza de muerte, me logró sacar de quicio y en una pelota dividida, –aún cuando me quedó para la derecha– no dudé en meterle un balonazo que rozó su cara antes de acabar en la tribuna norte.

Después de eso fui yo el matón, le decía de todo y él solo respondía, retándolo incluso para pelear acabando el partido. Él gustosamente aceptó el reto y luego de eso, dejé de pensar en el juego y no dudaba en buscarlo en cada pelota parada para tratar de golpearlo; ese fue un error, porque logró sacarme del partido.

El segundo gol llegó después de un centro mío precisamente, así que eso me dio la tranquilidad de seguir buscándolo; ya poco me importó el juego, solo quería que termine para ir a buscarlo.

Fue tan obvia mi molestia que nuestro D.T. Franco Navarro decidió cambiarme faltando diez minutos y ya desde la banca vi como el mismo Vitorino marcaba el descuento para Nacional de un gran tiro libre.

Al minuto acabó el partido y mientras todos entraban al campo a celebrar y saludar al rival, entré con la única intención de buscarlo.

El encuentro se dio casi al centro del campo; mientras yo iba decidido a meterle un puñete, él al verme, se acercó también y a dos metros de distancia me dijo: ¡Hey García, gran juego, felicitaciones…cuidate eh!, y me extendió la mano. Me quedé mudo y algo palteado. Recordé lo que es casi una ley en el fútbol: Lo que pasa dentro del juego, se termina dentro del juego.

Esa fue la lección que aprendí aquel día y desde ese momento tengo dos madres, la que está en mi casa viéndome jugar y la que llevo siempre a los partidos para que reciba los cariños de los rivales.

 



Comentarios

  1. Estoy viendo el vídeo de ese partido y al parecer te equivocas en la fecha pues es en el año 2008 y asu q tal planchaso ..y que tal centro para gol siempre te he admirado deveras desde las pequeñas jugadas del cole..!!!!!

    1. Gracias Gianpaul; en realidad es una ley no escrita en el fútbol y así la comprobé. Me alegra que te hayas divertido. Saludos.

  2. Gracias Julito por hacernos recordar ese partido, como gritamos esos goles desde la tribuna, yo estaba en la Norte.
    El estadio después de los goles se cayo a pedacitos.