Brasil – Perú en Goiania


PUNTOS DE VENTA "SÍ SE PUDO"


Recuerdo un partido por las eliminatorias para el mundial de “Alemania 2006”.  Nos tocaba jugar de visita frente al poderoso equipo brasileño.

 

     Más que temor, para mí era siempre una motivación especial jugar frente a los que consideraba mejores del mundo. Brasil tenía entre sus convocados a muchas estrellas mundiales como el “Fenómeno” Ronaldo, Ronaldinho Gaúcho, Cafú, Kaká, Lucio, Zé Roberto, Roberto Carlos y un joven Robinho que empezaba a destacar y consolidarse en su selección.

 

    El partido se jugaría en la calurosa ciudad de Goiania, con unos 38° de calor, temperatura que si bien nos afectaba, tampoco era muy necesaria para jugadores de la talla de los brasileros.

 

     Llegamos un día antes del partido e hicimos un ligero entrenamiento en el estadio y acabamos con una “pichanga” donde Jefferson Farfán y Paolo Guerrero ya mostraban su capacidad y destacaban en el equipo.

 

     El profesor Autuori era el técnico nuestro y acostumbraba llevar más jugadores de los permitidos para estar en la lista oficial, así que era lógico que un par quedara fuera de esa lista. Me tocó quedar fuera junto a un molesto Martín Hidalgo.

 

     Recuerdo que el camerino quedaba en un sótano justo atrás de uno de los arcos. Martín y yo aprovechamos eso y al empezar el partido subimos las escaleras y quedamos a “ras de campo” para tener una buena vista del partido y de paso disfrutar de la calidad de nuestros rivales.

 

     Lo anecdótico fue que en el camerino, los encargados de mantenimiento habían dejado una congeladora llena de helados de frutas para refrescar en algo el intenso calor. Martín y yo cogimos cerca de diez helados cada uno y era gracioso ver como mientras los comíamos eramos unos espectadores privilegiados del encuentro.

 

     Mientras Martín renegaba contando las innumerables proyecciones de Cafú por toda la franja izquierda, yo tenía la mirada fija puesta en cada uno de esos “monstruos” del balón. El tiempo avanzaba y Perú estaba firme aguantando el empate. 

 

     Ya en el segundo tiempo entró Robinho y pasó algo que hasta ahora me parece increíble. Cada vez que recibía el balón cerca a la linea lateral, todos los hinchas de esa zona se levantaban de sus asientos esperando ver lo que haría. Era lindo ver como toda una masa de gente se levantaba emocionada a ver que mostraba de su magia. Ahí confirmé que para los brasileros, el fútbol es casi una religión y los futbolistas son sus dioses. 

 

     A falta de veinte minutos para acabar el partido, Kaká hizo el único gol del partido, que les daba el triunfo y también el primer lugar en las eliminatorias. 

 

     Perdimos 1 a 0, pero creo que hicimos un partido respetable frente a una gran selección en una cancha complicada. Ya en el camerino, mientras saludábamos a nuestros compañeros, veíamos de “reojo” y con sentimiento de culpa, la congeladora casi vacía. Martín y yo no quisimos ver la balanza en mucho tiempo después de la “empachada” de helados que nos habíamos dado.